Cuando hago estos intentos de escribir, se que al publicarlos pudieran ser tomados como “consejos”, nada más lejos de la realidad. Aparte de no tener vocación para la autoayuda, mi “intención” es primeramente hablar conmigo misma, dejarme constancia de lo que alguna vez pensé, mejorar mientras pueda…
Los episodios son como cartas : cartas que se van mostrando, una a una, lentamente, esperando reacciones, esperando acciones, y sucedan o no sucedan, cada carta le da paso a la otra, porque esa es su función.
Hoy ví desfilar una de esas cartas, de esas que esperan reacciones dramáticas y estudiadas. Sentí esa serenidad de ver (mas no leer) esa carta y no identificarme con ella, con su ataque directo.
Aunque no siempre pensé que estaba en mí el revestirme de esa confianza y esa postura tan relajante , ahora me convenzo : Está en mí. Como un perfume con aroma matutino, no de esos perfumes que ahogan y son percibidos hasta por quien no desea aspirarlos, más bien esa esencia suave, sólo percibida por buenos olfatos, pero principalmente, por mí misma…(aunque no niego que me encanta que TU también lo puedas sentir)