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EXTREME MAKEOVER

Caminando por calles tranquilas me encontré este letrero en una tienda bella de ropa femenina : “Disculpa, estamos cambiando para tí”. Es una forma más cálida- y de tú a tú -, de decir: ” Estamos remodelando.”

Lo cual me da la idea de que quizás sería práctico y hasta sincero poder de vez en cuando colgarnos un cartelito similar “Disculpa estoy trabajando en mí… para tí (o para ustedes)”, a veces me siento como “fachada en remodelación”, algunas veces tal cual una de esas fachadas antiguas pero que se mantiene estoica ante el tiempo inclemente, otras veces alegre de muchos colores contrastantes, desafiantes.

Sirve de mucho descubrir cuando de verdad estamos en proyecto, remodelando, reubicando, para saber cómo actuar ante la llegada de extraños, las visitas de amigos, la cercanía de un amor o la intimidad de un  momento.

Quizás no sea malo de vez en cuando admitir que “estamos trabajando” en nuestro rinconcito privado, y así estar mejor preparados para la “pronta reinauguración” (de metas, de amistades, de amores, decide tú) :-)

 

SEGUIR ADELANTE

Seguir adelante no es olvidar, es apreciar el presente, es despertar nuevamente,es sencillamente continuar.

Es retomar el paso marchado, es darle “start” otra vez al cronómetro para hacer nuevos números, siendo los históricos referencia obligada para nuevos desempeños.

Seguir adelante se escribe con algo de dificultad pero con determinación, porque siempre tiene un aire de extrañar lo vivido, un aire nostálgico y lluvioso de despedida…

 

LA HUELLA DEL BISONTE

la huella del bisonte

El libro en cuestión llegó a mí de forma poco convencional.

El efecto de la espera produjo en mí verdadera expectativa, ingrediente vital para disfrutar de un buen libro, de principio a fin.

Con sus frases cotidianas, su trama enmarcada en la Caracas de unas décadas atrás, atrajo mi atención de forma especial.

Lo descubierto a todos pero imperceptible a casi todos es magistralmente narrado por Héctor Torres, quien como un malabarista experto ,juega con las frases sugerentes y también las explícitas.  Revive la realidad de una ciudad, de la adolescencia femenina y sensible, de la madurez cuarentona de un escritor de guiones , lo hace sin apuros, sin frases rebuscadas pero sin obviar lo necesario para recrear en la mente, lo leído.

Qué fácil fue para mí sumergirme en cada una de sus páginas, las anécdotas simpáticas de esa gente común y no tan corriente, qué placer identificarse con el florecimiento de seres puros y casi místicos pero también traviesos e impulsivos, representado en “las muchachas” dueñas de esta genial historia.

Leer trae consecuencias, siempre imperceptibles a los demás, es como un secreto que intimida, que hace sonreir al evocar esa voz aniñada  de la Torrojas que parece arrullar cada huella que deja el escrito al descubrirlo :  “Quiero estar junto a tí”.

EL MUELLE BLANCO

Allí estaba ella. Fresca como la brisa de mañana, con la inocencia trenzada en su largo cabello. Pasaba siempre en la vía a su colegio, compraba allí su “juguito” y alguna hoja de papel ministro.

El sabía exactamente la hora en que iba a pasar. Acomodaba los estantes, se pasaba un peine imaginario, tronaba sus dedos y a esperar. Le hubiese gustado saber lo que era estudiar, pero su vida de comerciante heredada lo había convertido en un “viejo prematuro”.

Su aroma a splash marino hacía de aquella bodeguita un muelle, él se transportaba de inmediato : Aquel muelle blanco de mañanita, el sonido del mar susurro envolvente y relajante, sus manos libres de testigos se acercan, necesitan contacto, sus miradas se cruzan sin barreras…

“Cuánto es” dice ella para hacerlo volver a la realidad, pero su sonrisa tierna y comprensiva le dice sin palabras “somos dos”.

Se despide, dejando la estela vital para sus pulmones…A sus 13 años cada mañana siente que el cielo baja a su bodeguita y el muelle blanco está allí, esperando por sus pensamientos y fantasías azules.

ASI…

Murmullo tímido,

aleteo matutino,

burbujitas somnolientas,

caricias débiles,

besitos tibios,

párpados de media luna.

Así te estoy sintiendo…dentro de mí.

LOS GRANDES AMORES

Los grandes amores existen, nacen a pesar de las estadísticas y los nuevos tiempos, porque se amparan en las leyendas y en las grandes historias de siglos pasados.

Ellos se redefinen, se reinventan, respiran y a la vez descubren nuevos besos, nuevas caricias, nuevas metas aderezadas con emoción adolescente.

Discuten, sacan cuentas, anotan pendientes, son “normales” pero quieren descollar en lo que emprenden juntos.

Estoy convencida de que los grandes amores se encuentran en las coordenadas del otro, sin hilos de marioneta, mas bien con hilos invisibles de afinidad y deseo renovado.

UNA COPLA NAVIDEÑA

A mí se me está ocurriendo,

desde que empezó Diciembre,

no es fácil venir corriendo,

para cantarle al pesebre,

aunque hayan muchos motivos,

para celebrar la fecha,

también hay bastante niños,

que están “con la carta hecha”.

Es un año que se acaba,

y otro volverá a empezar,

tanto que el país soñaba,

no todo se cumplirá…

Pero no quiero extenderme,

ni sugerir divisiones,

mas bien quisiera entenderte,

que sepamos “más canciones”.

Es necesaria la paz,

para unir nuestros caminos,

deseo Feliz Navidad,

¡ A aquel que sienta lo mismo!

jaiiiii

LA PAREJA DORADA

Su sonrisa me conquistó de inmediato. En la esquina de siempre, con la esposa de siempre esperaba a que bajara el tráfico.

Caballero de fina estampa, con sus “sesenta y pico” bien llevados, siempre lo veía feliz. Pasando un brazo sobre los hombros de su amada, podía imaginársele el rey del mundo. Cabello plata, anteojos también plata, sonrisa amplia, saludaba con garbo a sus conocidos.

Ella discreta, madura y cálida, como su sonrisa, no desbordada, mas bien con aire de misterio que hacía juego con su vestir, recatado, fino y elegante.

Coincidíamos en horario, yo pasaba a comprar un rico café mientras ellos conversaban animadamente sobre sus días compartidos.

Aquel dia los ví, él saludó como siempre, efusivo, cordial, ella afectuosa, cálida…sin conocerlos puedo deducir : “Hey, son felices”, al parecer disfrutan de esa rutina cotidiana que todos llevamos.

Con el pasar de los años, ya no los ví más…quizás están en otra esquina,  otra ciudad, haciendo otros planes, llevando otras vidas.

No lo sé… pero casi podría asegurar que su brazo protector sigue rodeando aquellos hombros femeninos porque es su misión, su vocación, será que así me gusta verlos, será que así me gusta verme, cuando pasen muchos años.

Conocí al “diagnosticador de carros” (algo así como el “encantador de perros”), hace algún tiempo, su fama corría por todas las calles y carreras aledañas a su “sede”, en donde “de sol a sol” se dedicaba a Diagnosticar.

No se hace llamar mecánico, pero no por falta de conocimiento, sino porque su técnica le permite darse el lujo de “remitir”. Armado de sus herramientas sorprende a los angustiados clientes que llevan sus carros.

Con sumo cuidado recorre el motor, afina sus instintos, toca los cables y “voilá” “Es la correa del tiempo, o la válvula del aire” etc etc. Si es algo menor de inmediato soluciona y su tarifa no es infartante.

Es un hombre feliz…así lo expresó mientras me conectaba un fusible (al carro, no a mí) y yo me atrevería a acotar “talentoso” pues nada como hacer lo que se quiere hacer y de paso saber hacerlo, ser asertivo.

Hoy en día cuando el miedo hace que los mecánicos sean como dentistas, le dedico unas líneas a este Dr. House de la mecánica automotriz ;-)

COPLA PARA TI

Se despertó muy temprano,

cuando el sol ya se asomaba,

quiso ensillar su caballo,

para aprovechar el alba,

se vistió muy presurosa,

pero mantuvo la calma

perfumando suavemente,

toda su piel aún lozana,

sonriendo al mojar sus labios,

en el cafe de sus ganas,

remojando sus deseos,

aderezando su alma,

llena de buenos momentos,

tal como siempre soñaba.

Y entonces partió a su encuentro,

con paso firme y preciso,

conociendo los recodos,

de ese sinuoso camino,

dejando siempre a su paso,

estela de la fragancia,

de aquella vez en sus brazos,

cuando prolongó su estancia.

Y decidieron sus ojos,

que no habría más distancia,

y decidieron sus besos,

no más días sin sustancia,

depositó entre sus manos,

aquella especial alianza,

que fue más invitación,

que atadura o desconfianza.

Y celebraron por meses,

como fiestas regionales,

sumándose así mil veces,

de los besos nocturnales.

(Y así aprovecho este medio,

que narra nuestros encantos   ,

¡deseando que celebremos

en el día de tu santo!).

jaiiiiii

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