EL MUELLE BLANCO

Allí estaba ella. Fresca como la brisa de mañana, con la inocencia trenzada en su largo cabello. Pasaba siempre en la vía a su colegio, compraba allí su “juguito” y alguna hoja de papel ministro.

El sabía exactamente la hora en que iba a pasar. Acomodaba los estantes, se pasaba un peine imaginario, tronaba sus dedos y a esperar. Le hubiese gustado saber lo que era estudiar, pero su vida de comerciante heredada lo había convertido en un “viejo prematuro”.

Su aroma a splash marino hacía de aquella bodeguita un muelle, él se transportaba de inmediato : Aquel muelle blanco de mañanita, el sonido del mar susurro envolvente y relajante, sus manos libres de testigos se acercan, necesitan contacto, sus miradas se cruzan sin barreras…

“Cuánto es” dice ella para hacerlo volver a la realidad, pero su sonrisa tierna y comprensiva le dice sin palabras “somos dos”.

Se despide, dejando la estela vital para sus pulmones…A sus 13 años cada mañana siente que el cielo baja a su bodeguita y el muelle blanco está allí, esperando por sus pensamientos y fantasías azules.

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4 comentarios en “EL MUELLE BLANCO

  1. Demasiadas tiernas y reales tus lineas…. hicieron que me transportara y me imaginara cada detalle del relato… y la frase ” viejo prematuro” muy familiar para mi.. varias personas me lo han dicho y en cierta parte creo que tienen razon…

  2. ¿ Por que el mar; desde tus dedos; desde tu teclado, se presiente y se sintetiza tan bonito, tan fresco ?

    Una delicia; me fuì directo a ese muelle; a esos aromas…

    ¡ Un abrazo !

    Beny.

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