A FALTA DE AZÚCAR…

En uno de los escenarios más comunes : el supermercado, la gente cual hormiguitas desesperadas buscando lo que antes siempre tuvo : azúcar, harina, leche…

Haciendo mi cola como Dios manda y sin el azúcar buscada, surgían chistes irónicos, venezolanos con sentido del humor y con sentido común.

-” Dicen que al presidente lo operarán de un aneurisma”

-“¿En dónde?”

-“Ojalá que en el cerebro”

-“¿Cúal cerebro?”

Y así seguía avanzando entre risas y los típicos “así están las cosas”.

Al llegar a la caja ya la chica tenía cara descompuesta. No es un trabajo fácil, la atención al cliente justamente es eso “atención al cliente” :

-“Buenas tardes”, digo pausadamente,

-“¿Trae sencillo?” fue su escueta respuesta,

-“Traigo dinero para pagar lo que voy a comprar”, le respondí con algo de predisposición.

-“Eso no es sencillo, no sé cómo va a hacer”, me dice ante el billete que le entrego y con cara de “si no es empleado no pase”,

-“No haré nada, tan sólo esperaré a que me entregues mi vuelto”, le dije mientras la cola hacía silencio y algunos comentaba “el bendito sencillo”,

-“Hable con el gerente si quiere pero sencillo no hay“,

-“No tengo nada que hablar cariño (%&$@) de aquí no me muevo luego de mi espera, anda y consigue sencillo YO SIGO ESPERANDO“.

La gente se desespera, yo respiro tipo “ommmmm” y recuerdo la “panadería bodeguera”, me imagino que literalmente esta es “la otra cara de la moneda” .

“Tome”, me dice entregándome de mala gana mi cambio…

Sin malgastar sonrisa en caras de palo le dije GRACIAS QUE EDUCADA y salí muy campante pensando varias “máximas de abuela” :

¿Es que acaso es un favor el que hacemos todos comprando o piensan que nos regalan?

“Esto se lo llevó quien lo trajo”

“Por eso estamos como estamos” y más…tan sólo en el moka pude remojar tanto pensamiento estéril y endulzar un poco (a falta de azúcar) esta realidad venezolana.

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15 comentarios en “A FALTA DE AZÚCAR…

  1. A mí me pasa con mucha frecuencia alguno de los siguientes casos:
    1. A la pana de la caja se le acaba el rollito de papel de la máquina justo cuando por fin me toca a mi… y la que se lo trae salió “un momentico”…
    2. Están entrenando a una nueva cajera… y se le acaba el rollito de papel…
    3. No funciona el punto de débito de la caja y hay que pasar por la oficina… pero ya va, que se acabó el rollito de papel…

    Además de todo, ahora hay que irse como a tres supermercados, abastos, bodegas y afines para poder terminar de hacer un mercadito más o menos decente…

    En fin… seguimos adelante.

    ¡Va un abrazo!

  2. Epale Marianne.

    Bueno, yo me he dado cuenta de que la vaina no es asi solamente en Barquisimeto. Es en toda Venezuela!!!

    Yo he optado por:

    1.- No darles sencillo a los cajeros asi lo tenga.
    2.- En caso de cualquier mala cara, hablar Serio y con cara de “No me hinches las pelotas” y
    3.- Armar un escandalo para que todas las personas vean que como dice Trimardito “NO ME LA CALO”

    Eso si, despues de cada escandalo, recupero la cordura y me despido con “Muchas Gracias que tenga Buenas Tardes”

  3. Marianne: si te sobra tanta azúcar, me podrías dar un poquito?

    Aunque confieso que acá en Maracaibo también me ha pasado lo mismo con el sencillo. Que cosas. O sea, es responsabilidad del que compra ir con sencillo… ???

    Saludos…

  4. Hiciste lo correcto, preciosa.

    Empezando por los propietarios y llegando hasta el muchacho que acomoda mercancía en los anaqueles, nadie tiene predisposición, ni ha sido entrenado para atender al cliente.

    Fíjate, la falta de correponder un “buenas tardes” sirvió de cultivo para que algo que se pudo arreglar con un coloquio endulzado de sonrisas, se transformara en un pequeño infierno de Dante.

    Y estuvo muy buena tu posición ante un “vaya y hable con el gerente”. No es el cliente el que tiene que buscar al gerente, supervisor o encargado del negocio. Un buen comerciante estará pendiente de ver que la clientela sea bien atendida y será él, el que acudirá a donde su ojo avizor le diga que un cliente está siendo maltratado.

    Y pensar que cuando viví en Gringolandia me sacaba la piedra que en la caja siempre (pero siempre) me dijeran: “anything else?” Yo sentía que me trataban como a un infradotado, pero la realidad era que en ese momento yo era un cliente que, ante semejante pregunta, podía darme el lujo de dejar la caja detenida e irme a un anaquel a buscar algo que la educada cajera o cajero me había ayudado a recordar al hacer la manida pregunta, sin que nadie, aboslutamente nadie se atreviese a protestar por mi inoportuno olvido.

    Besos, preciosa, y…have a nice day!

  5. Luis, no acaparo azúcar… tenlo por seguro que algo te envío jajaja, un beso!
    Kbulla : Estimado caballero gracias por su visita y respectivo análisis (que ya extrañaba), un abrazo!
    Todos, sin ánimos de ahondar en el tema recordé un detalle : la cajera apenas estaba recibiendo caja (qué esperanza cuando entregara!), saludos…

  6. jejeje has tenido que verme mordiéndole la yugular al gerente del central madeirense después de haberme “jartado” a la cajera, luefgo de lo cual salé triunfante con mi leche y sencillo, entre los aplausos jejejeje
    Abrazos

  7. loco : te imaginé y no sabes la risa que me dió, así se hace!
    Gus : tendremos que ser pacientes y conservar el buen humor…saludos y gracias por tu visita!

  8. Me agrada leer estas anécdotas tan comunes y cómicas, mas en el momento que lo vives, como dijo “loco” casi mordemos la yugular. Leyendo el comentario de “kbulla” me vino a la mente algunos suscesos vividos con eso del “cambio o feria” como decimos acá que es lo mismo que “sencillo”. Viviendo en frontera con California USA es muy común hacer compras o salir de paseo allá, y de lo contrario en México, en USA te atiborran de “sencillo” eso me super desagrada por traer el bolso como si fueran talegas de oro. Por lo que una ocasión que se me desbrodo la paciencia considere un siguiente paseo a Sea World tomando la decisión en pagar como se debe con su propia moneda. Así que le entregué al cajero 50 dólares en monedas de .25 centavos. Por dentro tenía un ataque de risa al ver la cara del cajero que tan amablemente me atendía y contaba el dienro, y ver la larga fila que tenía atrás acostumbrados a sus pagos rápidos electrónicos. No cabe duda que en esa ocasión me divirti mucho desde antes de entrar al parque. Jajaja… Saludos…

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