INVISIBLES REDES…

Pensó que la noche ayudaría un poco a adormecer sus constantes pensamientos, absurdos pensamientos de escape, de liberación.

Tomó la ducha de siempre, a la hora de siempre y escuchó la música que la llamaba desde la habitación.

Tuvo esta vez el agua un efecto relajante y decisivo, decisión que intentó disolver en la loción perfumada y provista de los nutrientes nocturnos para mantenerla esperanzada -por no decir aferrada- a su madura edad.

El dormía y las penumbras desdibujaban su perfil tenuemente. Lo detalló como nunca y lo reconoció como siempre…allí seguro y tibio, tranquilo, respirando pausadamente : respirando su perfume, soñando con sus “sensibilidades de mujer” y gustosamente atrapado entre sus invisibles redes.

Lo arropó un poco más con dulce instinto materno, besó sus ojos cerrados, rozó sus labios y se despidió de esa penumbra desdibujadora, de esa tibieza dormida… para no volver jamás.

Algunas noches cuando el frío se cuela en su corazón senil y cansado, se pregunta dónde fue a parar esa tibieza nocturna, cuándo exactamente se rompió la invisible red que cuidadosamente entretejió por tantos años …

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4 comentarios en “INVISIBLES REDES…

  1. Hermoso relato! Debe ser muy bello envejecer junto a la persona que amas, y aun entre arrugas y achaques, desear seducirse y amarse

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