LA ESCUELA DE COMIDA RAPIDA

Atestado centro de postres, el muchacho muy ocupado, va atendiendo a los ansiosos clientes.

Noto su frente perlada y no tan diestros movimientos. Al atenderme murmuró justificándose un poco :

“Es mi primer día…”, mientras mezclaba chocolate y fresa, yo le dije :

“Recuerdo cuando hace años, trabajé una temporada en “Chip -a- Cookie”, la sección de helados era de temer – le dije sonriente – “pero luego serás muy rápido”.

El sonrió debilmente entregándome el pedido y prosiguió :

“Vengo de trabajar en cafés, sirviendo bebidas…”, Percibí que la transición se reflejaba en su pulso y recordé mi deserción de las filas de comida rápida justo el día de la lección de crema chantilly (y el comienzo del semestre).

” Animo y suerte”, le dije finalmente. El hizo un gesto con la mano y adquirió nuevamente esa apariencia apacible cortés y lejana, confundiéndose ya con el resto del equipo.

Ah…Los primeros trabajos, los exigentes trabajos de comida rápida, los fuertes turnos, los pies cansados, la actitud, la costumbre a recibir quejas y a las largas filas de clientes hambrientos, definitivamente a pesar de las fallas, una buena “escuela forma carácter” – y para algunos muy consecuentes – “forma carrera”.

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5 comentarios en “LA ESCUELA DE COMIDA RAPIDA

  1. Ese contacto con desconocidos, con diversidad de personalidades y formas de ser va formando una visión más amplia de cómo se debe tratar a la gente. En algún momento me tocó, aunque no precisamente en una cadena de comida rápida. Se aprende mucho del trato con público.

  2. Cierto. Nada como trabajar con publico para aprender sobre la gente y formar el caracter. Que lo dice alguien que ha sido desde oficial de seguridad en eventos musicales hasta profesor, pasando por mesonero, entre otras cosas.

  3. ” Los primeros trabajos “… ( suspiro )…

    Una vez que tomas el contacto con la gente, vendiendo un producto, o un servicio, de dos caminos eliges uno:

    Lo amas o lo odias

    Y esa misma manera te acompaña “por el resto de la vida”, mostràndola autènticamente sòlo cuando estàs frente a un “cliente” que toca tu fibra màs ìntima… la del carisma, la sencillez; la risa o el drama…

    De resto, blablabla… solo dar a cambio de moneda. Asì lo percibo yo:-P

  4. Siempre ha llamado mi atención la forma casi religiosa como entrenan a los empleados en ciertas cadenas de comida rápida. El culto al freidor de papas o al dispensador de refrescos, integrado al típico cuadrito de “empleado del mes”, es un ritual primermundista que atrapa a algunos y que auyenta a otros.
    Es un mundito este del fast food.

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