TERROR EN EL SUPERMERCADO

Dije que no lo publicaría pero no aguanté, ya que estamos en el mes del miedo, ahí les va:
Haciendo unas “CNAMDS (Compras Nerviosas A Mitad de Semana),creo que me entró el espíritu de navidad adelantado, porque muy alegremente metí todo tipo de productos, sin utilizar la calculadora mental que a esa hora se había recalentado…
Carrito en mano,cola larga, cajera con hambre, resultado?ví como cada “vívere”aumentaba mis egresos de forma alarmante, y fué cuando FINALMENTE, me dispuse a aplicar la lógica matemática. Demasiado tarde, todo estaba en bolsa y la caja registradora era mi principal enemiga. Erróneamente pensé que con mi super tarjeta de descuento, tendría un buen descuento (ah ya sé por qué la reparten indiscriminadamente en caja :-S).
Con una vocecita de Bambi le dije a la cajera “Retiraré este quesito y otros misceláneos!”. Su respuesta? mirada de iceberg.
Mientras una estirada vecina de cola se reía de mi, salí con mi cesta básica un poco menos básica que de costumbre pensando : “a mí y al pato lucas”.

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9 comentarios en “TERROR EN EL SUPERMERCADO

  1. Sugerencia: cuando sumes mentalmente siempre suma el multiplo de mil inmediato superior al costo del producto. Si cuesta 3.100 suma 4000 y asi con cada producto. Te llevaras una grata sorpresa cuando tu cuenta mental daba 154 mil y en realidad llevas 122 mil. No ganas nada pero sientes que te ahorraste algo.

  2. …como dice Infelix, nunca vayas al mercado con hambre!
    Yo particularmente tengo dos formas de ir al mercado. La primera es el mercado “mensual”, en el que se supone que se compra todo lo que hace falta (mientras alcance la plata, jeje), (casi siempre es en la quincena que tengo mas plata) y la segunda forma es esa que uno llama “de reposicion”, que suele ser a mitad de semana, despues de la oficina, (cuando uno esta mas limpio que talon de lavandera), en la que uno compra que si cuatro tomates, una coca-cola, “queso que se acabo”, y cosas asi. En las dos, pero mas en la de reposicion que en la primera, yo me pongo a ver a cuanto va ascendiendo el monto del mercado en el subtotal que aparece en el monitorcito de la cajera. Yo dejo casi siempre para el final las cosas superfluas, que saco si no me va alcanzando (que si una mostaza dijon, que si una Nutella, saben, para mi, todo lo que este por encima de la harina pan, la coca-cola y los embutidos, es una cosa superflua, jaja).

  3. Jejeje
    ¿Compradora impulsiva?
    ¿Antojada?
    Que se yo a todos no suele pasar!!!
    Hace horas: Mostrador de la panadería, empleado en búsqueda exhaustiva del jugo de naranja que no compre, despiste por no llevar suficiente dinero

  4. Si, en esos momentos la de crédito hace que no pasemos pena… en mi caso (mi esposa), cuando no la quiere usar, deja un lote de productos a mitad de la cinta… y pregunta cuánto va?…. y yo amarrándome un zapato..

  5. Una de las peores cosas es ver como cada día puedes darte menos antojitos. Y si tienes chamos, no los lleves porque les gustan unas cosas más caras aún.
    Primera vez que paso por tu blog, me gustaron tus historias. Bienvenida.

  6. Puedo decir, lleno de orgullo, que mi mamá disfruta cuando el encargado de las compras soy yo porque nunca me excedo en los gastos y traigo estrictamente lo estipulado.

    Para diciembre dictaré un curso de autocontrol en períodos electorales :p

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