Aunque no haya “razón de ser” para todo lo que pasa, pudiera durar toda una vida buscando, sin darme cuenta de que vaya desperdicio es, poner nombre y apellido a todo lo que va sucediendo…
Categoría: Profundidades
Siempre se dice “nunca se sabe” pero yo pienso que hay cosas que siempre sabremos, aunque no esten escritas en pergaminos, yo sólo sé (que no se nada), lo que me “mueve”, lo que no quiero o descarto, lo que busco incansablemente, lo que anhelo irremediablemente, qué me hace plena, cómo me gusta vivir, lo que dejo en un pasado lejano, lo que sueño en un futuro incierto, yo sé , yo sé, porque hay cosas que se saben y que por eso mismo determinan lo que hago, lo que vivo…
…”¡No sabe lo que es eso!”, vociferaba la mujer enardecida, con 3 “retoños” que correteaban por todas las taquillas, mientras que todos los que estábamos en espera seguíamos con los ojos cada movimiento del pequeño grupo.
“¡Si supiera lo que es tener hijos los entendería, no me los juzgue!”, su tono ofendido y voz temblorosa propiciaron un silencio sepulcral, todas las miradas se dirigían al señor, estampa venerable, mirada aguda, cabellera blanca.
“Sé perfectamente lo que es tener hijos, cuánto lo sé…y mis nietos podrían estar jugando en este momento con sus hijos pero si algo hice, fue tratar de controlarlos en lugares como éste…”
La mujer sonrió irónicamente, los “espectadores” daban por concluido el show, algunas madres emitieron sus juicios, a favor, en contra, ¿Quién tiene la razón?
Con esa pregunta en el aire me dirigí a la salida mientras pensaba, tener hijos no implica “sabérselas todas”,tampoco implica que quien tiene hijos posee la mágica propiedad de corregir a aquellos que no han tenido esa experiencia.
Todo es relativo, hay hijos que “dan quehacer” y otros no tanto, pero lo cierto es que esa bendita frase : ”Usted no tiene hijos”, puede ser un alivio para muchos y para otros, es toda un arma de doblefilo.
No sé por qué será, pero cuando voy recorriendo calles o cuando estoy trabajando y veo a la gente concentrada en sus quehaceres pienso : “Ese es hijo de alguien, tiene su vida…”no sé si es un “decir” pero cuando me pongo a pensar en que (podría decirse) que todos estamos “en lo mismo” pues entonces me siento más comoda en este mundo, en esta tierra que piso…
Todos toditos andamos en lo mismo, preocupaciones, ocupaciones, deudas o quizás enormes inversiones, proyectos, ilusiones, aunque algunos disimulen más que otros…y así se podría ir tan fácilmente la vida, esa que algunos parecen tener 7, otros disfrutan de tenerla doble, otros esperan poder cumplir sus sueños “quizás en otra vida”, pero no se dan cuenta que cada segundo cuenta para estar más cerca, o más lejos (nunca lo sabremos), de cumplir lo anhelado, de cambiar justamente ( y no por otra) la propia vida (ahora. la vida propia… ese ya es otro tema).
Eso de extrañar viene de tiempos pasados. Extrañaba el hombre su morada, cuando al salir el sol debía conquistar otras tierras, o aquellas mujeres que valerosas recorrían pueblos enteros ofreciendo mercancía que les brindara el sustento.
“Extrañar” es algo así como reconocer una debilidad por alguien, un apego a un querer, ser consecuente a un afecto.
Pero así como se extraña, el ser humano siempre ha sido capaz de sobrevivir ante la ausencia, sobreponerse ante las distancias, desapegarse ante lo que no conviene (por ejemplo). Y sigue su camino, porque no va con la edad el experimentar que se supera a un amigo de infancia, a un familiar querido, a un gran amor perdido…
Eso de extrañar es más común que escribirlo, es más fácil aceptarlo, es más fuerte negarlo…es que eso de extrañar va como un testigo, que se pasa de mano en mano y es tan fuerte que se convierte en toda una modalidad, donde realmente (nunca) se supera, más bien, todo se transforma, para poder respirar (en noches como hoy) para anhelar lo contrario a eso de extrañar, que hoy…de tanto extrañar, pretendo que no extraño.
Tienes el perfil que tienes. Está relacionado con la esencia. Pero la esencia es como el “esqueleto” de ese perfil que se va formando con el transcurrir el tiempo y las vivencias.
A veces miro en retrospectiva lo que he hecho con mi vida y muchas decisiones tomadas a la ligera se transformaron en senderos y luces del camino, porque así es la vida, impredecible pero con flechas de “cruce aquí”.
Es cierto, tenemos tendencias, gustos, inclinaciones, destrezas y dichoso aquel que ENCUENTRA serle fiel a su esencia y alimenta su perfil “parecido” a ella, es garantía de felicidad (me atrevo a decirlo así).
Cuando me pregunto “cuál es mi perfil”, muchas veces “el avatar” aparece sin rostro, pues veo que es una combinación de rasgos y escogencias mezcladas. Tengo el perfil que tengo y definitivamente está (intimamente) relacionado con la esencia (mi esencia).
“Siempre que necesitemos tomar una decisión muy importante, lo mejor es confiar en el impulso, en la pasión, pues la razón por lo general intenta apartarnos de nuestro sueño, diciendo que aún no es el momento…”
(El instante mágico de Paulo Coelho).
Ella que vive solapada en los rincones, la que se asoma cuando se respira con los dos pulmones, la que no vive ni deja vivir, esa la conozco, pero de vista…la dejo que pasee entre la multitud, porque sé que busca confundirse, pasar desapercibida y seguir caminando, seguir conquistando … no la dejo, la reconozco y la aparto, pero ella se siente con fuerzas y regresa la próxima vez, disfrazada de “una mujer con sombrero”, seductora y misteriosa, recurrente, inoportuna.
Se camuflajea en cualquier rato del día, sabotea los análisis, se aloja en los ejercicios de relajamiento, se cree silenciosa porque respira suave…pero así mismo son los virus.
Y va por ahí predicando de lo que precisamente carece, queriendo enseñar pero confundiendo, realzando títulos enmarcados en polvo, revistiéndose de falsa autoridad que ya no infunde nada, queriendo vivir de espejismos, viviendo tranquila en el país de los ciegos, queriendo ser lo que era…pero que ya no es.
Ser arraigado, echar raices, vivir tranquilo donde se vive, o ser un poco desarraigado, experimentar, luchar contra lo catalogado inestable, rechazar lo convencional. Dos vertientes que dependen de factores, dos estados que se contradicen y en momentos tambien, se complementan.
A veces siento deseos de echar raices y ya no volver a pensar en volar de los nidos que he construido y destruido…
Viajar me hace pensar mucho…
pero tambien siento que mis alas,
por tanto volar,necesitan refugio…
Cuándo cambia el entorno,
cuándo cambian las metas,
cuándo cambian los “warning”…
y se cambian las vueltas.
Nunca se sabe, dice mi abuela,
cuándo se da el momento exacto,
en que se sienten cosas nuevas,
y en que se dejan de sentir (las usuales)
que se transforman en viejas.
Nunca se sabe si se cumple,
lo pautado en la agenda,
nunca se sabe pero se vive,
como si uno lo supiera…
