En uno de los escenarios más comunes : el supermercado, la gente cual hormiguitas desesperadas buscando lo que antes siempre tuvo : azúcar, harina, leche…
Haciendo mi cola como Dios manda y sin el azúcar buscada, surgían chistes irónicos, venezolanos con sentido del humor y con sentido común.
-” Dicen que al presidente lo operarán de un aneurisma”
-”¿En dónde?”
-”Ojalá que en el cerebro”
-”¿Cúal cerebro?”
Y así seguía avanzando entre risas y los típicos “así están las cosas”.
Al llegar a la caja ya la chica tenía cara descompuesta. No es un trabajo fácil, la atención al cliente justamente es eso “atención al cliente” :
-”Buenas tardes”, digo pausadamente,
-”¿Trae sencillo?” fue su escueta respuesta,
-”Traigo dinero para pagar lo que voy a comprar”, le respondí con algo de predisposición.
-”Eso no es sencillo, no sé cómo va a hacer”, me dice ante el billete que le entrego y con cara de “si no es empleado no pase”,
-”No haré nada, tan sólo esperaré a que me entregues mi vuelto”, le dije mientras la cola hacía silencio y algunos comentaba “el bendito sencillo”,
-”Hable con el gerente si quiere pero sencillo no hay“,
-”No tengo nada que hablar cariño (%&$@) de aquí no me muevo luego de mi espera, anda y consigue sencillo YO SIGO ESPERANDO“.
La gente se desespera, yo respiro tipo “ommmmm” y recuerdo la “panadería bodeguera”, me imagino que literalmente esta es “la otra cara de la moneda” .
“Tome”, me dice entregándome de mala gana mi cambio…
Sin malgastar sonrisa en caras de palo le dije GRACIAS QUE EDUCADA y salí muy campante pensando varias “máximas de abuela” :
¿Es que acaso es un favor el que hacemos todos comprando o piensan que nos regalan?
“Esto se lo llevó quien lo trajo”
“Por eso estamos como estamos” y más…tan sólo en el moka pude remojar tanto pensamiento estéril y endulzar un poco (a falta de azúcar) esta realidad venezolana.