Cómo pudiera empezar,

tan importante ocasión,

en que me siento a escribir,

más bien una bendición.

Tanto se ha escrito de ellas,

no quisiera redundar,

son tan grandes y tan bellas,

las quisiera homenajear.

Qué tremenda contadora,

seguro tienes que ser,

para alistar las meriendas,

la mesada, el “psp”.

A veces no valorada,

por quien a tí te rodea,

pero eso a tí no te influye,

para brindar tu tarea.

Y van pasando los años,

y van creciendo tus frutos,

y vas sonriendo al pasado,

contando así tus minutos.

Ay madrecita del alma,

aunque parezca infantil,

qué poco a veces te calma,

¡ A tí te doy gracias mil!

jaiiiiiii