Es una palabra que habla por sí sola, hay hambre de muchas cosas,pero me referiré a la más básica : el hambre meridiana. Sí ese pinchazo que se siente a las 12 :05 y que nos hace guardar los archivos para correr a experimentar, o para encender el microondas…
Comer afuera, tanto hablamos de eso, pero es que se van las horas volando cuando salgo y se me oxigena un poco el cerebro…
La bulla ensordecedora rodeaba la feria de comida, típica quincena, típica Venezuela. Escogí el que tenía menos gente :
“Dame el pasticho con ensalada”, le dije notando el temblor de mis manos. Cuando el hambre llega a su punto máximo es el pulso el que me delata :-S
“Pero viene con 2 contornos más”, me dijo el muchacho reparando en mi pulso de anciana jajaja
“Más náda, sólo eso y jugo de fresa”, casi tuve que gritar ante la ensordecedora multitud-comensal.
“Bueno hay sopita regalo de la casa”, dijo el muchacho insistiendo en los contornos , mientras yo medía mentalmente el contorno…de mis caderas.
“OK, sopita sí”, dije cayendo en la tentación. Comí feliz y antes de terminar el manjar tiré los cubiertos desechables al plato, para que se ensuciaran…para darle punto final a esos contornos y terminar de forma dramática jajaja (recomendación para dietas).
Hambre…qué cosas me haces escribir!
Escrito en Refrescantes




