En este mundo de derechos…soy zurda, sí, dejo mi rastro cuando escribo con pluma, me cuesta escribir en un cuaderno de espiral cuando está nuevo, en una chequera cuando está casi vacía la firma es dudosa…
Recuerdo que los pupitres para zurdos siempre fueron escasos, así que mi brazo se acostumbró a escribir en el aire, pero siempre me gustó ser zurda…el profesor de basket me decía “la zurda de oro” algo exagerado para una niña tímida, quizás buena estrategia para estimular a sus alumnos, pero igual no lo olvido…
Los ejercicios en el pizarrón cuando dí algunas clases de las “3 marías”, siempre se veían torcidos…por eso me gustó el dibujo técnico : armada de compás de bomba y perfectas escuadras me sentía segura…
Aunque aprendí a hacer muchas cosas importantes con la derecha, soy zurda, zurdita (me encanta)…tanto que en un lugar de comida rápida tomé la bebida con la izquierda y la bolsa de comida con la derecha, craso error, en plena avenida sentí que caminaba diferente, iba cargada de cosas, así que recurrí al fiscal de tránsito más cercano :
- “Por favor me puede sostener la bebida? Debo intercambiar…”
- “¿Cómo?” ya con la bebida en su mano
- “Nada…gracias”", dije alejándome ya dueña de “la situación”, alcanzando a oir :
“Esa muchacha como que está loca”
Mientras a sorbos tomaba un adelanto de la refrescante bebida pensaba :
” Te escuché pajarito… soy zurda…pero no sorda
“
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