Ese marcalibros que llevo de un portalápices a otro, de un trabajo viejo a uno nuevo, de un libro leído a uno virgen, es el que me gustaría compartir hoy contigo :
“Hay que ser como el agua que fluye mansa e indiferente.
Todo va por sí sólo. Si el agua está turbia dejadla quieta y ella sola gradualmente adquirirá transparencia.
Cuando vuestra mente esté perturbada e inquieta, dejad activar al tiempo y el reposo se producirá lentamente…” LAO-TSE.
Escrito en Profundidades




